Los que me seguís desde hace años sabéis que este curso está siendo un punto de inflexión en mi carrera, después de 10 años es la primera vez que trabajo en un Centro Ordinario y compruebo de primera mano lo que supone la integración. Y sí, digo integración y no inclusión porque aún nos queda tanto para llegar a eso...
Soy maestra por vocación, disfruto enormemente con el alumnado con necesidades educativas especiales y reconozco mi debilidad por el alumnado con TEA, pero también soy muy consciente de que sólo estoy 5 de 24 horas que tiene el día.
Y el resto... pues ahí es donde entra la gran admiración que siento por todas las familias que he conocido a lo largo de mi vida y especialmente a través de los Blogs: super mamis y papis (que también los hay), espartanas, luchadoras incansables, entregadas, con un objetivo claro, hacer todo lo posible por ofrecerles la mejor educación posible a sus hijos.
Y digo yo, ¿acaso ese no es también el objetivo de la escuela? y entonces, por qué hay tanto recelo, tanta incomprensión, ¿Sirve de algo mi trabajo, por muy bien que pretenda hacerlo, si camino sola? ¿Puede ir la escuela por un lado, sin contar en primera fila con la familia?
Les aseguro que no, somos una gotita en medio de un mar inmenso por el que pasan nuestros peques, terapias, familia, escuela... si no vamos de la mano, creamos cientos de caminos para nuestros chicos a cuál más inhóspito.
No me cansaré de repetir que la escuela sin las familias no se puede sostener, ¿quién conoce a los chicos mejor que su propia familia?, ¿quién tiene mayor deseo de ver salir adelante a su hij@?, ¿por qué nos causa tanto temor incluirlos en nuestra estructura?
Lo sé, hay familias y familias, pero también hay maestros y maestros y no por eso podemos dejar de intentarlo y de luchar por acercar nuestras manos para caminar juntos.
Por el bien de nuestros peques necesitamos acercar posturas entre todos los servicios y agentes que intervienen, por muy difícil que parezca y por muy diversas que sean nuestras filosofías o formas de trabajo, por encima de todo eso, debemos recordar que lo importante es el bienestar del niño, fomentar su inclusión y ofrecerle las herramientas necesarias para que acceda a la educación.
No soy madre, ni sé si lo seré algún día, pero si lo fuera me encantaría poder tener la fuerza de todas las madres que he conocido gracias a este Blog y a las que les mando todo mi apoyo.
No es que hoy tenga un día pesimista, pero me encantaría por una vez encender el ordenador y no ver entradas ni noticias de las Plataformas exponiendo casos indignantes sobre la falta de recursos escolares, la incomprensión de muchos centros, las dificultades para integrarse y para crear propuestas comunes entre familias y escuela.
Me encantaría que no tuviéramos ninguna historia más para ampliar El Libro Rojo de la Educación (rojo, porque no hay nadie que lo lea y no se ponga de ese color de la vergüenza)
Vergüenza que siento cada vez que pienso en el día a día de muchos de los peques a los que adoro y frustración por no poder gritar más alto.
Sabéis que estoy con vosotras, ahora y siempre, juntas haremos el camino, pasito a pasito, ADELANTE SIEMPRE Y CON UNA SONRISA.